
La Iglesia Adventista en Venezuela a lo largo de las últimas catástrofes y desastres naturales
Nadie las desea, pero sin embargo hay que estar preparado para recibirlas. Los terribles efectos de la naturaleza muchas veces son letales y dejan grandes consecuencias en sitios muy poblados. En un mundo de pecado en donde la contaminación, el calentamiento global y la continua degradación del planeta hacen cada vez más fecuente la aparición de huracanes, inundaciones, maremotos y movimientos sísmicos, la Iglesia Adventista del Séptimo Día se mantiene alerta y preparada junto a cualquier otro equipo de asistencia y rescate público o privado, para ofrecer la ayuda y la colaboración necesaria a las personas que se vean afectadas.
Está última declaración más allá de una promesa es un recordatorio de la decisión de servicio de nuestra iglesia es un estilo de vida y servicio que ha sido la constante por parte de los adventistas del 7mo día en Venezuela en los últimos años.
El apoyo de organizaciones de la Iglesia como ADRA (Agencia de desarrollos y recursos asistenciales) y el popular cuerpo de rescate Gui-May, son algunos de los ejemplos de grupos de apoyo y protección que han dado la cara por la Iglesia Adventista cuando los desastres naturales han hecho presencia en territorio venezolano.
El terremoto de Cariaco, edo Sucre, en julio de 1997 fue uno de los eventos en donde la Iglesia Adventista del 7mo día en el oriente de Venezuela a través de organismos como ADRA y Gui-May dio todo su apoyo a una comunidad carente de recursos que pasó por un drama muy profundo.
Las fuertes inundaciones registradas en el estado Vargas venezolano durante la segunda mitad de diciembre de 1999 fueron las peores en años para Venezuela. La cantidad de víctimas fatales y daños materiales que dejó este dramático suceso natural fueron tales que aún a poco tiempo de cumplir la primera década de este terrible suceso, todavía sigue vivo en la mente de muchos las escalofriantes imágenes de estas fatídicas lluvias. El apoyo de organizaciones misioneras de nuestra Iglesia del exterior y de grupos como ADRA y algunas otras organizaciones de rescate fueron de gran ayuda para socorrer y brindar esperanza a muchos.
Las instituciones de nuestra iglesia, tales como colegios y centros médicos han servido durante estos desastres naturales como centros de acopio. Más allá del gran servicio que éstas prestan a la comunidad a través de la educación o la obra médica misionera, las instituciones adventistas en Caracas y en otras partes de Venezuela se han convertido en un manantial de esperanza para muchas personas que lo perdieron todo, pero conservan la vida y aunque parezca extraño reciben una segunda oportunidad.

( La Iglesia Adventista a través e sus instituciones y diferentes departamentos prestó toda la ayuda posible durante las inundaciones de diciembre de 1999)

( El terremoto de Cariaco de julio de 1997 fue otro de los eventos en donde los grupos de rescate y brigadas de auxilio y apoyo de la Iglesia Adventista dijeron presente )





